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Adulam, Iglesia Bautista

Blog · Reflexiones

Una silla más en la mesa

24 de octubre de 2026

Romanos 15:7; Hebreos 13:2

Llegar por primera vez a una iglesia puede dar nervios. No sabés dónde sentarte, no conocés a nadie, no sabés si te vas a tener que parar o sentar en algún momento. Algunos dan muchas vueltas antes de animarse a entrar.

Por eso la hospitalidad nos importa tanto. Y no porque sea una buena técnica para que la gente vuelva, sino porque refleja lo que Dios hizo con nosotros. Pablo les escribe a los romanos que se acepten unos a otros, así como Cristo los aceptó para la gloria de Dios (Romanos 15:7). Nosotros también fuimos extranjeros alguna vez, y Dios nos abrió la puerta de su casa.

En la Biblia, la hospitalidad se practica muchas veces alrededor de una mesa. Abraham recibió a tres visitantes y les preparó comida. Jesús comía con publicanos y pecadores, y eso le trajo críticas. La iglesia primitiva partía el pan en las casas. Hebreos nos recuerda que no nos olvidemos de mostrar hospitalidad, porque algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles (Hebreos 13:2).

Para nosotros, ser hospitalarios es cosas concretas. Saludar a quien no conocemos el domingo. Ofrecerle un mate o un café. Sentarnos al lado del que vino solo. Invitar a alguien a casa a almorzar aunque la casa no esté perfecta. Acordarnos de su nombre la semana siguiente.

Si estás leyendo esto y estás pensando en visitarnos, queremos que sepas que no tenés que saber nada ni venir de ninguna manera especial. Podés venir con preguntas, con dudas o solo con curiosidad. Vas a encontrar gente común, con sus luchas, que fue recibida por Jesús y quiere recibirte a vos.

Y si ya sos parte de Adulam, este domingo mirá a tu alrededor. Puede que haya alguien esperando que le hagan un lugar.

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