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Adulam, Iglesia Bautista

Blog · Reflexiones

Una cueva llamada Adulam

24 de octubre de 2026

1 Samuel 22:1-2

Cada tanto alguien nos pregunta de dónde sale el nombre de la iglesia. La respuesta está en 1 Samuel 22.

David todavía no era rey. Saúl lo perseguía para matarlo, y David tuvo que escapar y esconderse en una cueva cerca de una ciudad llamada Adulam. Ahí se le fue juntando gente. La Biblia cuenta que se acercaron todos los que estaban en apuros, los que tenían deudas y los que estaban amargados de espíritu, y David se hizo jefe de ellos (1 Samuel 22:1-2). Eran unos cuatrocientos.

No era un grupo de gente prolija. Era gente rota, endeudada, enojada con la vida. Y sin embargo, con el tiempo, de ese grupo salieron los valientes de David, hombres que lo acompañaron fielmente y que la Escritura recuerda por nombre.

Nos gusta esa imagen porque describe bastante bien lo que es la iglesia. No es un club de personas que ya resolvieron todo. Es un lugar para quienes reconocen que necesitan a Jesús. Por eso decimos que queremos ser una comunidad de refugio y transformación.

Refugio, porque nadie tendría que sentir que tiene que arreglar su vida antes de entrar. Si llegás con deudas, con un matrimonio en crisis, con dudas sobre Dios o con una historia que te da vergüenza, hay lugar para vos.

Transformación, porque el Rey al que seguimos no nos deja como nos encuentra. David fue un líder imperfecto. Jesús, el hijo de David, es el Rey perfecto que no solo nos recibe sino que nos cambia desde adentro por su Espíritu.

La cueva de Adulam fue un lugar de paso hacia algo más grande. Nuestra esperanza también apunta hacia adelante, al día en que Cristo vuelva y haga nuevas todas las cosas. Mientras tanto, queremos ser ese lugar donde la gente cansada encuentra a Jesús y empieza a caminar con Él.

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