Blog · Reflexiones
Probados por Jesús

Juan 6:1-21
El domingo 25 de octubre seguimos en el Evangelio de Juan con dos escenas muy conocidas: la alimentación de los cinco mil y Jesús caminando sobre el mar (Juan 6:1-21). Hay un detalle en el versículo 6 que ordena todo el pasaje. Jesús le pregunta a Felipe dónde van a comprar pan para tanta gente, y Juan aclara: "Pero decía esto para probarlo, porque Él sabía lo que iba a hacer" (Juan 6:6).
Facundo arrancó por ahí, con algo que todos vivimos en el liceo o en algún trabajo. Una prueba no está para que el que la toma aprenda algo nuevo, está para mostrar dónde estamos parados. Y muchas veces recién después del examen entendemos de verdad lo que habíamos estudiado. La idea central del mensaje fue esta: "Somos probados por Dios para que lleguemos a conocerle de verdad."
Dios prueba nuestra dependencia
La multitud seguía a Jesús por las señales que hacía con los enfermos, no por quién era Él. Aun así, Jesús no los echa. Les enseña, los atiende, los sana. "Dios no rechaza eso como el puntapié inicial, como el primer paso que, seamos sinceros, la mayoría de nosotros tomamos cuando venimos a Jesús."
Felipe hace la cuenta y no le da: doscientos denarios de pan no alcanzan. Andrés aparece con un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero tampoco está muy convencido. Ahí Facundo lo llevó a algo que como iglesia estamos viviendo, el desafío de comprar nuestro propio local, y también a los momentos en que sentimos que no nos queda fuerza. "Nunca se trata de la cantidad, sino se trata en manos de quién está."
No se trata de hacerse el fuerte ni de rendirse y guardarse lo poco que uno tiene. Se trata de reconocer nuestra pobreza y decirle a Dios: "A mí no me alcanza, pero lo poco que tengo te lo doy." Y como dijo en otro momento: "Cuanto antes reconozcas que no tenés lo que necesitas para seguirlo, más rápido vas a poder entender el valor de la gracia."
Jesús dio gracias y repartió (Juan 6:11). Sobraron doce cestas, una para cada apóstol. La provisión de Dios siempre es más de lo que necesitamos.
Dios prueba nuestras motivaciones
Con la panza llena, la gente quiso hacer rey a Jesús por la fuerza (Juan 6:14-15). Lo reconocían como el Profeta que había anunciado Moisés en Deuteronomio 18:15, pero lo querían por lo que les podía dar. "Querían más y más, pero no más de Jesús, sino querían más de lo que Jesús les podía dar."
Facundo recordó el "pan y circo" de los romanos: mantener a la gente comida y entretenida para que no moleste. Jesús no vino a ser ese tipo de rey. A veces, cuando nos ponemos serios con Dios, la vida se complica, y una de las razones puede ser que Él está purificando por qué lo seguimos. "Jesús no es un recurso para cuando las otras cosas no te alcanzan."
Jesús se retiró solo al monte. "Jesús rechazó la corona de hombres para recibir una corona de espinas." Fue en la cruz donde fue levantado como Rey de verdad, dando su vida por nosotros.
Dios prueba nuestra seguridad
Esa noche los discípulos cruzaron solos y los agarró un viento fuerte. Jesús sabía a dónde los mandaba. Cuando lo vieron caminando sobre el mar tuvieron miedo, y Él les dijo: «Soy Yo; no teman» (Juan 6:20). Es la misma expresión con la que Dios se presentó a Moisés, "Yo soy". Jesús se está identificando con Dios.
Juan no cuenta que Jesús calmara la tormenta. Dice que quisieron recibirlo en la barca "y la barca llegó enseguida a la tierra adonde iban" (Juan 6:21). Facundo lo dijo así: "Nuestra seguridad no depende de que llegue Jesús a calmar nuestra tormenta, sino de tener a Jesús en nuestra barca."
El Salmo 107 dice que Dios "cambió la tempestad en suave brisa y las olas del mar se calmaron. Entonces se alegraron, porque las olas se habían aquietado, y Él los guió al puerto anhelado" (Salmo 107:29-30). Para cerrar, Facundo contó la historia de Horatio Spafford, que perdió a sus cuatro hijas en un naufragio y después escribió el himno que en español conocemos como "Estoy bien". "No lo escribió porque el mar estuviera tranquilo, sino porque sabía que Jesús estaba con él en la tormenta."
Para pensar
Es fácil leer este pasaje y quedarse mirando a la multitud interesada o a los discípulos asustados. Lo que cuesta es vernos ahí. Muchos llegamos a Jesús por una necesidad y está bien, Él nos recibe igual. Pero las pruebas que vienen después, la escasez, las motivaciones que salen a la luz, las noches de viento en contra, no son señal de que Dios se olvidó de nosotros. Son la forma en que nos lleva a conocerlo como es.
¿En qué lugar de tu vida hoy te toca decirle "no me alcanza, pero lo poco que tengo te lo doy"?
El domingo que viene seguimos con Juan 6, donde Jesús se presenta como el pan de vida. Podés ver la predicación completa en nuestro canal de YouTube.
