Blog · Reflexiones
Nada más te puede saciar

Juan 6:22-48
El domingo 1 de noviembre seguimos en Juan 6. Un día después de la multiplicación de los panes, la multitud cruza el mar hasta Capernaúm buscando a Jesús. Cuando lo encuentran, Él les dice sin vueltas por qué lo buscan: "En verdad les digo, que me buscan, no porque hayan visto señales, sino porque han comido de los panes y se han saciado" (Juan 6:26).
La lectura fue larga, y Facundo lo dijo antes de empezar a explicarla. Un día después de recordar la Reforma, quiso dejar claro algo que como iglesia creemos: "La palabra de Dios es suficiente." Si terminábamos de leer y nos íbamos a orar, no nos faltaba nada.
Después contó la historia de Agustín de Hipona, profesor de oratoria en Milán, con fama y amigos, y con un vacío que nada de eso llenaba. Después de conocer a Jesús escribió la frase que todavía hoy se repite: "Nos hiciste para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti." Hoy a esa inquietud le decimos ansiedad. El instinto de salir a buscar lo que nos falta nos lo dio Dios. Lo que el pecado arruinó es el lugar adonde vamos a buscarlo. Todo el mensaje se resume en una invitación: "Vení a Jesús, porque solamente Él te puede saciar."
Porque lo demás no te va a llenar
La multitud había comido hasta llenarse y ya imaginaba a Jesús resolviendo todo lo demás, incluso echando a los romanos. Iban detrás de Él, pero a pedirle la cosa equivocada. Algunos buscamos llenar el vacío lejos de Jesús: vicios, pantallas, el próximo partido político. Otros nos parecemos más a la multitud. Facundo lo dijo así: "Venimos a Jesús para que me dé las cosas que yo quiero que llenen ese vacío, en lugar de venir a Jesús para que sea Él quien llene el vacío."
Jesús les responde: "Trabajen, no por el alimento que perece, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el cual el Hijo del Hombre les dará" (Juan 6:27). No está en contra del trabajo. La pregunta, en palabras de hoy, sería otra: "¿En qué te estás desgastando?" Proyectos, ahorro, salir de deudas, unas vacaciones con la familia, todo eso está bien. El problema es poner ahí todas las fichas. Facundo puso el ejemplo de cualquiera de nosotros: primero el ómnibus, después la moto, con tanta lluvia ahora el auto, y después uno eléctrico. Siempre hay algo más. "La paz no es una cosa, la paz tiene nombre y se llama Jesús."
También usó la imagen del niño en un cumpleaños que agarra el regalo y se va corriendo sin mirar a nadie. Muchas veces hacemos eso con Dios.
Cuando le preguntan qué obras tienen que hacer, Jesús contesta: "Esta es la obra de Dios: que crean en el que Él ha enviado" (Juan 6:29). Y creer no es aceptar que Dios existe. "Creer es entregar toda tu vida, tu confianza, depositar todo tu ser en las manos del único que te puede sostener." Ellos le piden pan como el maná del desierto, y Jesús les dice: "Yo soy el pan de la vida; el que viene a Mí no tendrá hambre, y el que cree en Mí nunca tendrá sed" (Juan 6:35).
Porque Jesús no te pierde
Con la gente casi insultándolo en la cara, Jesús dice algo que sostiene nuestra fe: "Todo lo que el Padre me da, vendrá a Mí; y al que viene a Mí, de ningún modo lo echaré fuera" (Juan 6:37). Y agrega: "Y esta es la voluntad del que me envió: que de todo lo que Él me ha dado Yo no pierda nada, sino que lo resucite en el día final" (Juan 6:39).
Facundo contó que últimamente habló con varias personas que sienten que fallaron tanto que ya no pueden volver a la iglesia ni pedirle perdón a Dios. La pregunta que importa es otra: "¿Estás viniendo a Él? Si estás viniendo a Él, Él no te echa fuera." Y para quienes miran su poco crecimiento y tienen miedo de cómo va a terminar su vida, Jesús vino a hacer la voluntad del Padre, y esa voluntad es no perder a ninguno de los que le fueron dados.
Isaías 55 lo dice como una invitación: "Todos los sedientos, vengan a las aguas; y los que no tengan dinero, vengan, compren y coman. Vengan, compren vino y leche sin dinero y sin costo alguno. ¿Por qué gastan dinero en lo que no es pan, y su salario en lo que no sacia?" (Isaías 55:1-2). Facundo lo comparó con pasar por un peaje con las barreras levantadas.
Porque Dios nos trae a Jesús
Los judíos empiezan a murmurar, la misma palabra que usa Éxodo 16 para el pueblo en el desierto. "¿No es este Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos?" (Juan 6:42). Pueblo chico, infierno grande. Jesús les responde: "Nadie puede venir a Mí si no lo trae el Padre que me envió, y Yo lo resucitaré en el día final" (Juan 6:44).
Si algo de esto empieza a despertar en vos, si empezás a ver a Jesús como alguien digno de entregarle toda la vida y no solo como un personaje histórico o un buen ejemplo, es el Padre quien te está llevando a Él.
Para cerrar, Facundo contó la conversión de Charles Spurgeon. Con quince años, un domingo de nieve, entró a una capilla chica porque no llegaba a su iglesia. El pastor no había podido ir y un hombre sencillo leyó una y otra vez Isaías 45:22: "Vuélvanse a Mí y sean salvos, todos los términos de la tierra; porque Yo soy Dios, y no hay ningún otro." Ese día Spurgeon levantó la mirada hacia Jesús. "No fue él quien encontró a Dios, fue Dios quien lo llevó al Hijo."
Para pensar
Es fácil leer este pasaje y enojarse con la multitud que solo quería pan. Lo incómodo es reconocer cuántas veces oramos igual, esperando la solución y no a Jesús. Pero el texto no termina en el reproche. Termina en una promesa: el que viene a Él no es echado fuera, y no se pierde. Lo único que nos pide es que creamos.
¿En qué te estás desgastando esta semana, esperando que por fin te deje tranquilo?
El domingo que viene seguimos en Juan 6. Podés ver la predicación completa en nuestro canal de YouTube.
